7 dic. 2012

El adiestramiento mental

Nociones elementales de adiestramiento mental 

Por: Carlos B. González Pecotche
Artículo publicado en Revista Logosófica, Febrero de 1941, p. 23


No consiste sólo en el hecho de poder pensar, sino en saber en qué se debe pensar, el éxito que pueda lograrse en cada caso en que se quiera obtener un feliz resultado.


Si queremos curar una enfermedad incipiente, debemos crearle una situación difícil para su desenvolvimiento. 

¿Cómo? 


Haciendo de cuenta que la enfermedad ya está en todo su desarrollo y tratándola como tal en cuanto a los cuidados de la salud y ]as prevenciones que se deban tomar. 

El resultado de esta práctica es maravilloso; el 99 % de los que sienten afectada su salud, por alguna enfermedad, curará indiscutiblemente y el 1 % que queda, también. 

Los médicos tendrán así enfermos menos rebeldes y descuidados, los que podrán cumplir mejor sus prescripciones. 

¿Tienes que caminar diez o veinte cuadras y te parece mucho? ¿ No quieres cansarte? Bien; has de cuenta que debes andar una o dos leguas, y fija esto en tu mente. ¡Qué hermoso te resultará al cabo de las diez o veinte cuadras dar por terminado el paseo impuesto, que pudo ser de una o dos leguas como lo figuraste al empezar. 


Al enemigo accidental debemos agigantarle la figura haciendo de cuenta que es diez veces más poderoso o terrible de lo que es;. de esta manera buscaremos los medios y recursos que contrarresten o neutralicen el daño que nos pueda hacer y a la vez, los elementos que han de derribarlo y hacerlo desaparecer. 

Si obramos así, nos pondremos a resguardo de sorpresas y no tendremos que lamentar excesos de confianza en nuestras fuerzas o recursos que luego, como no existen, no pueden ser utilizados y provocan nuestros errores. 

Cuando por el contrario, asestamos el golpe que merece el enemigo que se ensaña en perjudicarnos, y cuya figura hemos agigantado, veremos que dicho golpe es aumentado diez veces en potencia. Si no es como de intento lo imaginamos, quedará, no lo dudes lector, completamente desfigurado. 


Para ello no será necesario utilizar en modo alguno ningún medio físico, sino la inteligencia, salvo los casos en que la agresión se manifestara por tales medios. En esa circunstancia la ley de la existencia faculta a cada uno a defender su vida y entonces puede también operarse duplicando la acción de los movimientos. 

A los enemigos viejos que ya se conocen bien, debe vigilárse­les como hace la policía con los ladrones reconocidos a fin de evitar que hagan daño.



2 comentarios:

  1. me gustó mucho el artículo ¿Cómo puedo obtener más información?

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