16 may. 2013

La Contaminación


Sobre la contaminación

Por: Yandí Luzardo.

A nivel planetario y especialmente en el Valle de México estamos sufriendo una degradación acelerada del medio ambiente, provocada por la infracción constante de todos a las leyes que regulan los procesos físico-químicos de nuestro mundo.
Como este es un problema que lejos de resolverse de manera radical se le dan soluciones aleatorias, crece, al grado que ya constituye una amenaza para la sobrevivencia de la especie humana.

La gran dificultad de resolverlo obedece a que se va a las consecuencias, a los efectos de procesos socio-económicos y culturales, sin atacar lo que genera el problema, intrínseco a una cultura que debe renovarse en sus valores, conceptos, actitudes y conductas de manera colectiva e individual.

Es preciso conocer a fondo el mecanismo de las Leyes Universales que rigen, sustentan y garantizan el equilibrio del Edificio Universal, para no infringirlas y evitar las sanciones de las mismas, que se reflejan en pérdidas de bienes de todo tipo y en sufrimiento.

Como decía el autor de la LogosofíaCarlos B. González Pecotche, las Leyes Universales que rigen todos los procesos de la Creación y que abarcan el plano físico, mental, moral y espiritual y que son expresa Voluntad de Dios, son absolutamente inexorables, excelsamente justas y eternas. Su desconocimiento lleva al hombre a infringirlas constantemente y luego individual y colectivamente estamos sujetos a sus sanciones.

No basta con arrepentirse, aunque sea en forma plena para evitar dichas sanciones. Aunque todos los defeños nos arrepintamos de corazón por la contaminación que producimos en el D.F., solamente ésta desaparecerá si dejamos de contaminar, o en otras palabras, si ya no cometemos los errores que ameritaron la sanción de la Ley.

Como todo problema grave, su solución  implica la participación de todos los sectores de la sociedad, pero insistimos,la misma estará sujeta a nuevos valores que impliquen otra forma de vivir individual y colectivamente.

En sociedades como la nuestra estamos acostumbrados a ser acomodaticios con disposiciones y ordenanzas que tienen en teoría por objeto el bien común,esperando siempre que sean terceros los que carguen con el peso de los desaciertos,sin involucrarnos en primera persona en cuando al grado de responsabilidad que nos incumbe. Por otra parte el ostensible deterioro moral que se refleja en amplios sectores de la sociedad, lleva a eludir sistemáticamente compromisos y obligaciones, siendo su consecuencia la corrupción generalizada que lejos de resolver los problemas los agudiza, y esto abarca sin excepción a todas las clases sociales.

Las leyes universales nos están indicando que no podemos continuar por el camino que  vamos, que los problemas físicos obedecen a causas más profundas que radican en valores equivocados y un déficit de saber, de conocimientos trascendentes que son al fin de cuentas los que iluminando la vida,permiten un comportamiento más a tono con nuestra condición de seres sensibles, pensantes y conscientes.

Mientras estemos atados a objetivos meramente materiales, pretendiendo beneficiarnos personalmente aunque ello implique un daño a terceros y no cultivemos sistemáticamente los sentimientos superiores que nos impulsen a una acción solidaria hacia la humanidad,estaremos dando vueltas a un círculo vicioso en el que aparentemente nadie puede escapar.

Se impone entonces a la brevedad un cambio radical en nuestra conducta como paso previo a la solución de este problema que por necesidad tendremos que resolver, así como dedicarle el tiempo y los medios indispensables para tal fin.

Es la opción entre escoger un futuro mejor para las generaciones que nos sucedan o asegurar la desaparición de la especie del privilegiado mundo que Dios legara a los hombres.

Por todo ello consideramos oportuno recordar para cerrar estas reflexiones con un sabio axioma del pensador aludido anteriormente:

"Los problemas muchas veces dejan de resolverse, no porque sean difíciles o insolucionables, sino porque se carece del valor y grandeza de alma necesarios para encarar las soluciones que los mismos problemas invitan a adoptar."

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